A navajazos por el amor de una artajana (1925)

Vaya año el de 1925 en la aldea de Artaj. Ya he relatado el doble homicidio que ocurrió en mayo de 1925 a las puertas de la taberna de Artaj. Parece algo “muy gordo” para una aldea “tan pequeñita” como la nuestra pero… “jopelines“, es que aun hay más!!!!!.

Tres meses antes, el 2 de febrero de 1925, dos jovenes de Artaj se liaron, pero bien liados, por una moza del pueblo. ¿Que tendría esta moza -según dicen las crónicas “muy agraciada“-, (o es que escaseaban mucho las mujeres en la aldea y las hormonas se dispararon ese año), para que se liara tan gorda?: muertes, heridos, detenidos. Tal vez estos hechos fueran los desencadenantes del doble homicidio que ocurrió posteriormente, en mayo.

La Correspondencia de Valencia“, el viernes 6 de febrero de 1925 se hizo eco de este sangriento suceso con el título “Homicidio y detención“:

LaCorrespondenciaValencia_06-02-1925

Homicidio y detención

Por rivalidades amorosas discutieron en la Aldea de Artaj los vecinos Domingo Pradas Escuder y Marcos Orero Gil, de 27 y 24 años de edad respectivamente, ambos labradores.
De las palabras pasaron a los hechos, resultando el primero muerto, y gravemente herido el segundo, a consecuencia de las heridas que se produjeron por arma blanca.
La benemerita del puesto de VIllar practicó pesquisas, dando estas por resultado la detención de Francisco Pradas Escuder y Fausto Moreno Pradas, el primero de estos hermano del muerto, quienes tomaron parte en la reyerta de aquellos.
La autoridad judicial incoó diligencias, ordenando el ingreso de ambos individuos en la cárcel del partido.

Con el título POR UNA MUJER, el periódico “las Provincias“, el sábado 7 de febrero de 1925 también nos cuenta los hechos

Reyerta_LasProvincias07-02-1925

En aldea Artaj, término municipal de Andilla, ocurrió el día 2 un sangriento suceso que causó honda impresión en el vecindario.
En dicha Aldea vive en compañia de sus padres, una agraciada joven, a la que requerían de amores dos mozos de 27 y 24 años, llamados Domingo Pradas Escuder y Marcos Orero Gil.
Las relaciones de amistad entre los dos jovenes eran tan poco cordiales, debido a la rivalidad amorosa, que muchas veces tuvieron que intervenir vecinos y amigos para evitar un disgusto serio.
Desgraciadamente, ninguno de los dos cejaba en su porfía, y el lunes, día 2, despues de una discusión acaloradisima, quedaron desafiados. Dicho desafío lo llevaron a efecto aquella misma noche, a las diez, en las afueras de la Aldea, donde después de una lucha salvaje, quedó muerto Domingo y gravísimamente herido Marcos.
Enterada la Guardia Civil, efectuó las correspondientes diligencias, deteniendo a Francisco Pradas y Fausto Moreno, que parecen complicados en el asunto, ingresándolos en la carcel del partido.

Este mismo relato lo publicaba con el titulo Celos mal reprimidos, el Periodico “el Pueblo“, el mismo día sábado 7 de febrero de 1925

ElPueblo-diario-republicano-07-02-1925

No sabemos si la chica se quedó al final compuesta y sin novio. Habrá que indagar más.

NOTA: Me ha llamado la atención la publicidad de “preservativos” que aparece en esta pagina del periodico EL Pueblo. Estamos hablando de 1925. La tienda que los vendia (en la Calle San Vicente 164) tenía una “Entrada muy reservada por la escalerilla”

Accidente por tacofobia en 1930

sidecarCuando James Tiberius Kirk ordenaba “¡Velocidad de curvatura, señor Sulu!”, Hikaru Sulu, el piloto de la USS Enterprise (NCC-1701), le daba caña al motor de empuje warp y la nave estelar salia disparada dejando solo una estela de luz tras de ella.  ¡¡¡¡Eso es velocidad!!!!. Esa sensación que nos proporciona la velocidad , tan sexy, que  a muchos “nos pone” ;-)… pues hay a otras personas que también “les pone”.. pero enfermos. Si, el “miedo a la velocidad” existe. Además esa fobia tiene nombre: Tacofobia. Y, no, como vereis no hace falta que esa “velocidad” sea muy alta, la verdad.

En nuestra aldea de Artaj hemos tenido, por lo menos, un caso de tacofobia que, además, pudo tener consecuencias muy graves. EL diario Las Provincias nos informó el 27 de agosto de 1930 que un artajano, Salvador Veintimilla Moreno, un labrador y soltero de 50 años (en esa época), montado en el sidecar de una moto fue presa del miedo ante la velocidad que llevaba la misma  y, pensando que iba a estrellarse, no se le ocurre otra cosa que saltar del sidecar “en marcha”, cayendo por un terraplen.
¡¡¡Pa verse matao!!!!

Este el texto del artículo publicado

LOS EFECTOS DEL MIEDO
En la mañana de ayer, el vecino de la Aldea de Artaj Salvador Veintimilla Moreno, de 50 años, soltero y labrador, fue invitado a hacer un viaje con unos amigos en motocicleta. A los pocos kilómetros de su  pueblo, entrando en término de Villar del Arzobispo, presa de miedo insuperable ante la velocidad de la motocicleta, creyó que iba a estrellarse y se arrojó del sidecar, cayendo rodando por un terraplén.
Recogido por un auto que marchaba tras ellos, fue traído a Valencia y conducido a la casa de socorro de la calle Colón, donde le fueron apreciadas y curadas las siguientes lesiones:
Una herida contusa en la región superciliar izquierda y contusiones y escoriaziones diversas en ambas piernas y rodillas, pie izquierdo y hombro del mismo lado.
Por fortuna estas lesiones no revisten gran gravedad”

Esta es la página escaneada de Las Provincias del 27 de agosto de 1930 con la noticia (abajo a la derecha, en la “Crónica de sucesos”)

LasProvincias27-08-1930
No sabemos realmente la velocidad que podía llevar la motocicleta (recordemos que la Guardia Civil por aquellos tiempos no tenia radar, ¡¡¡es que no se habia ni inventado!!!) pero… cualquiera que haya conocido la carretera de Andilla a Villar hace, por ejemplo 40 años (como yo) no se como puede imaginar que se podia correr por ella, menos en aquellos años y menos con la “tecnología” de 1930. Asi que deprisa, deprisa… vamos, que no circularía a velocidad de curvatura, pero, eso sí, seguro que debía de dar mucho miedo circular por esa carretera.

Por cierto la casa de socorro a la que le llevaron estaba en el numero 39 de la calle Colon de Valencia. Aqui teneis una fotografía de la misma de 1929.

1929_casa_de_socorro_calle_colon_39

Fuente de Imagenes:
Foto Casa de socorro: http://valenciablancoynegro.blogspot.com.es/2012_07_01_archive.html
Foto sidecar: http://www.bikergaraje.com/2014/11/mujeres-en-motocicleta-de-las-pioneras.html

Suicidio en Artaj (1908)

arbolahorcado¿Que lleva a una persona al suicidio?. Yo no tengo contestación a esa pregunta. Puedo suponer que las personas que intentan suicidarse están tratando de terminar con una situación de la vida que les parece imposible de manejar o que les provoque un dolor indescriptible. Pero… realmente creo que es difícil que sepamos de verdad la razón de porque alguien intenta quitarse la vida, como tampoco lo llegaron a saber cuando, el 22 de julio de 1908, se suicidó nuestro vecino Salvador Gil Martinez colgándose de un algarrobo. Tenía 90 años.

De este suceso dió cuenta el diario “La Correspondencia de Valencia” en su edición del 23 de Julio de 1908.

LaCorrespondencia_23-07-1908-1

La Correspondencia de Valencia fue un diario vespertino fundado en Valencia en 1882 por Manuel María de Santana, quien era responsable también de la edición de La Correspondencia de España de Madrid, Su orientación política era conservadora, y las principales aportaciones provenían de la Agencia Mencheta de Noticias, que también trabajaba para El Noticiero Universal de Barcelona. Al iniciarse la Guerra Civil Española en 1936 fue puesto bajo control de la UGT. Al tomar las tropas franquistas Valencia en marzo de 1939 dejó de ser publicado.

También informó de este suceso luctuoso el diario las Provincias, un día después

LasProvincias24-07-1908

Fuentes:
https://es.wikipedia.org/wiki/La_Correspondencia_de_Valencia

Los quintos artajanos de 1917

alistamiento-0“Quinto levanta, tira de la manta, Quinto levanta, tira del colchón que viene el sargento con el cinturón…” ¿quieres escucharla?.

La rapada de pelo (y los pelusas), vestir uniforme, la instrucción, los desfiles, los paseos en la caja de carga de algún camión, los pases de lista, los toques de corneta, las guardias y las garitas, las imaginarias (sobre todo la tercera), los cabos y sargentos (sobre todo los chusqueros), el “bromuro” (para que no se te empinara), el “chopo” y la “zeta” (la mas alta tecnología armamentística española), las gorras capadas, la prevención, las ordenanzas, los “pili y mili”, los “abuelos” y sobre todo “la blanca” (o “la verde” para los más viejos)… El servicio militar obligatorio (también llamado servicio o conscripción) fue abolido en España por la ley el 31 Diciembre de 2001 (en el mes de noviembre del año 2000 se celebró el último sorteo que ponía fin a la prestación obligatoria del servicio militar), asi que muchos jovenes actuales (y no tan jovenes ya –abuelo cebolleta dixit-) seguramente no saben de que estoy hablando.

Un poco de historia

A comienzos del siglo XVIII el modelo de ejército nacional, introducido en España por el Rey Felipe V, poseía la característica de permanente, es decir, estaba formado por soldados profesionales contratados mediante el sistema de recluta voluntaria completándose, en ocasiones, por las levas o quintas. La disminución de la recluta voluntaria a mediados del siglo XVIII conllevó la publicación, durante el reinado de Carlos III (el 13 de noviembre de 1770), de la Real Ordenanza de Reemplazo Anual del Ejército. Esta disposición establecía la celebración de una quinta anual cuya peculiaridad se enmarcaba en el hecho de que sólo se reclutaban los jóvenes que resultaban necesarios para mantener el número asignado en los diferentes regimientos, una vez que se había comprobado que no se habían podido cubrir tras la recluta voluntaria. Se estableció el tiempo de prestación del servicio en ocho años, la de los reclutados en estas quintas eventuales se cifraba entre los diecisiete y los treinta y seis años.  En ese tiempo existían una serie de causas que eximían la realización de este servicio (por ejemplo razones físicas, familiares o profesionales).

En 1800 se publicó una nueva ordenanza para evitar el amplio número de exenciones existentes, aunque se posibilitaba la llamada “exención por donativo” que fue el antecedente de lo que posteriormente se llamaría “redención en metálico”. La diferencia esencial entre ambas modalidades estribaba en que el primero de los casos la cantidad a abonar era de quince mil reales y los mozos que la pagaran no tenían que ser sustituidos, siendo su número limitado. La redención a metálico era ilimitada y, en principio, los fondos económicos que se generaran servirían para sustituir a los que abonaran su redención.

Con la llegada de Fernando VII se publicaron dos adiciones a la Ordenanza de 1800 que, en cierta medida, supusieron una vuelta atrás o una prolongación de lo presupuestado desde la legislación de 1770. En 1821 se redujo el tiempo de prestación a los seis años, admitiéndose la forma de sustitución pero no la de redención en metálico. De hecho, este privilegio sólo era disfrutado por la nobleza y por algunas profesiones que gozaban de fuero especial. En 1823, una nueva disposición legislativa estableció la edad de responsabilidad de quintas entre los dieciocho y los veinticinco años.

En 1837 fue cuando ya se publicó una Ordenanza que serviría de base y modelo a las diferentes disposiciones legislativas posteriores y en la que se permitía la sustitución y también la redención. Esta circunstancia favoreció la creación de una serie de compañías aseguradoras en el ramo de quintas. Dichas entidades posibilitaban que las familias, mediante el pago de una cuota anual, variable según la edad del muchacho, hiciesen frente a la cuota establecida para lograr la redención de sus hijos. No pocas familias se endeudaron con este sistema, dándose, asimismo, el caso de quiebras.

Pero, sin duda, la gran novedad legislativa era la especificación de las causas físicas que permitían la exclusión del servicio militar, así como en la edad a la que los mozos se incorporaban a filas (la legislación de 1850 y 1856 modificó la edad de ingreso en el ejército). En el año 1867 se disminuyo el tiempo de permanencia de los mozos en el ejército reduciéndolo a cuatro años.

En  esa época, los distintos servicios militares implantados a partir de la Regencia posterior a la muerte de Fernando VII, se encontraron con problemas de aceptación social ya que los “quintos” (Los quintos son los jóvenes que eran tallados para engrosar durante el siguiente año los distintos relevos de la “mili”, el servicio militar obligatorio) eran normalmente soldados reclutados de las clases sociales bajas por una razón muy sencilla: las clases pudientes tenían la posibilidad de pagar para eludir el servicio.

En el último cuarto del siglo XIX se promulgaron cuatro leyes de reclutamiento y reemplazo del ejército: las de 1878, 1882, 1885 y 1896. Todas ellas abogaban por el desarrollo de la formación de reservistas, pero conservando la figura del excedente de cupo, así como las sustituciones y las redenciones a metálico.

En 1912 Canalejas  quiso aportar una solución más satisfactoria al problema de las injusticias de reemplazo, creando un servicio obligatorio para todos con la figura del “soldado de cuota” y con ello eliminar los sistemas de “sustitución” y de “redención en metálico”. De acuerdo con el nuevo sistema nadie se libraría totalmente del servicio militar, aunque se seguía ofreciendo ventajas importantes a las familias de determinado nivel económico ya que pagando una cuota de 1000 pesetas, permanecían en filas durante diez meses y aquellos que abonaban la cantidad de 2000 pesetas sólo servían cinco meses. Eso era “mucha pasta” en aquella época, asi que los que no se hallaban en disposición de pagar cualquiera de estas cuotas se veían obligados a prestar servicio durante tres años (mas cinco de servicio activo fuera de filas, seis en la reserva y cuatro en la llamada reserva territoria).

En 1924, un decreto-ley fijaba en dos años el tiempo de permanencia en filas; no obstante el tiempo total de disponibilidad hacia el Ejército se cifraba en dieciocho años (cuatro en servicio activo fuera de las filas, más dos situaciones de reserva sucesivas de seis años cada una). Si bien se mantuvo el “soldado de cuota”, la cantidad a abonar se denominó «cédula». Su importe variaba en función de las rentas de los ascendientes del mozo o de él mismo, así como, en su caso, del sueldo que percibía.

En 1940 se publica una nueva Ley de Reclutamiento a partir de la cual se incorporaba a filas todo el contingente de mozos. El tiempo de duración del servicio se fijó en dos años. La situación de reserva, en veintidós. Posteriores disposiciones legales redujeron el tiempo de permanencia en filas. La ley de 1968 lo fijó en un plazo que oscilaba entre los quince y los veinticuatro meses. La situación de reserva se reducía de veintidós a dieciséis años. En 1984, se reduce el tiempo de permanencia en filas a un año; la reserva en catorce años. La ley de 1991 fijó el tiempo del servicio militar en nueve meses y la situación de reserva a sólo tres años.

El Alistamiento

El gobierno fijaba el número de hombres para cada “quinta” (en origen una quinta era el sorteo de un mozo por cada cinco de los previamente alistados) y los distribuía entre las provincias. A continuación las diputaciones provinciales se  encargaban de repartir entre los ayuntamientos de esa provincia el cupo según el volumen de su población (controlaban los reclutamientos de los ayuntamientos y entregaban los quintos a la Caja Provincial). Los ayuntamientos realizaban un padrón general de los habitantes del municipio, a partir del cual se establecía el alistamiento de los mozos que se encontraran en situación militar por su edad y aptitud.

 alistamiento-1Esta es el lista de los mozos de la quinta de 1917 donde podeis ver, entre otros de la contornada, a dos mozos pertenecientes a Artaj

Entre estos mozos se realizaba un sorteo, que declaraba los soldados y suplentes, para después -una vez decididas las posibles reclamaciones para los casos de exención- entregar el cupo de soldados y suplentes a la Caja de Reclutas.

Para prevenir la posible huida de mozos al extranjero, todas las legislaciones preveían medidas de control que prohibían la salida del territorio nacional. Así, se dispuso que no se diera ninguna cédula personal para salir fuera del Reino a los que estuvieran en la edad de quince a treinta y cinco años cumplidos, a no ser que acreditasen hallarse libres de toda responsabilidad y dejasen en depósito la cantidad de 2.000 ptas. en metálico, que servía para el pago de su redención en caso de su no presentación. Posteriormente, a partir de 1912 y 1924, únicamente se requería entre el alistamiento y el ingreso en Caja la verificación puntual de la presencia del alistado (por el propio interesado o por segunda persona), pudiéndose viajar libremente por España y por el extranjero. No obstante, tras la Guerra Civil, sólo podían emigrar los jóvenes antes de ser incluidos en el alistamiento, previo depósito de una cantidad económica.

El reclutamiento

El proceso de reclutamiento se iniciaba en los Ayuntamientos. Los Alcaldes de todos los pueblos debían publicar un bando que hiciera público que se iba a proceder a dicha formación. En los primeros días de diciembre (1878) o de enero (de 1885 en adelante) se formaba en cada pueblo el mencionado alistamiento (elaborado a partir del padrón de habitantes del término municipal, los libros de Registro Civil, los libros parroquiales y cualquier documentación que fuera útil), para determinar los mozos que tenían la edad prescrita. En algunos momentos difíciles (en situación de guerra, por ejemplo), el control del alistamiento era mucho más estricto. Así, en 1896 se consideraban comprendidos en el alistamiento todos los mozos que aparentaban tener la edad, si no acreditaban lo contrario.

En la formación del alistamiento se hallaban presentes, además de los miembros del Ayuntamiento, los curas párrocos o los eclesiásticos que éstos designaran por tal de completar la información que se precisara mediante los libros parroquiales. El alistamiento de mozos era firmado por los concejales y por el Secretario, quienes eran los responsables de las omisiones indebidas que contuvieran dichos alistamientos en cuestión (incurriendo en multas de entre 100 y 300 pesetas).

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Las listas del alistamiento eran expuestas en diversos lugares públicos durante diez días para proceder posteriormente a la rectificación del alistamiento, que tenía lugar el primer domingo (1878) o el último (1885 en adelante) del mes de enero. Esta rectificación era la ocasión para reclamar los errores que pudieran existir. Era un laborioso proceso de comprobaciones y correspondencia entre Ayuntamientos y curas párrocos para verificar aquello que los particulares exponían como cierto.

alistamiento-4Esta es la rectifiacion para el alistamiento de 1917. Evidentemente una forma para ser excluído era haber fallecido.

Las listas eran cerradas definitivamente por los Ayuntamientos el 31 del mes de enero (1878) o la mañana del segundo domingo del mes de febrero (a partir de 1885). Aún así, se preveía la posibilidad de unas últimas reclamaciones contra las resoluciones de los Ayuntamientos ante las Comisiones Provinciales (hasta 1885), las Comisiones Mixtas (1896 y 1912) o las Juntas de Clasificación y Revisión (desde 1924 en adelante) y, en última instancia ante el Ministerio correspondiente.

alistamiento-2

Por cierto, un tema para contar eran… las fiestas de los “quintos”. A ver si podemos hablar de ellas algún día.

El Sorteo

El sorteo general tenía lugar (ley de 1878) en todos los pueblos el primer día festivo del mes de febrero. El acto debía comenzar a las siete de la mañana y sólo podía ser suspendido durante una hora después del mediodía, para proseguir nuevamente hasta su terminación. Anteriormente (ley de 1856) el acto seguía hasta la puesta de sol, pudiéndose continuar el día o días siguientes. La supresión de esta continuidad intentaba evitar los posibles fraudes que podían ocasionarse al dejar el sorteo de un día para otro.

El sorteo se realizaba a puerta abierta, ante el Ayuntamiento y en presencia de los interesados. Se leía el alistamiento rectificado y se escribían en unas papeletas iguales, los nombres de los mozos. En otras papeletas también iguales se escribían con letras tantos números como mozos había que sortear. Las papeletas se introducían en bolas iguales y éstas en dos globos (uno para los nombres y otro para los números). Una vez removidos los bombos (o globos) la extracción se verificaba “por dos niños que no pasen de la edad de 10
años”, (uno para las bolas de los nombres y otro niño para las de los números). Los interesados que quisieran verlas tenían opción de hacerlo así para comprobar la exactitud de la operación.

El secretario debía extender el acta del sorteo “con la mayor precisión y claridad” anotando los nombres de los mozos y su correspondiente número, en letras. Posteriormente se leía públicamente el acta y se firmaba por los miembros del Ayuntamiento y el Secretario.  La “suerte” de los quintos estaba echada, según fuera su número alto o bajo.

Las fechas de celebración del sorteo variaron con el tiempo. Según la ley de 1885 el sorteo se realizaba tras el segundo sábado de diciembre que era reservado para el ingreso en caja. Sin embargo, las leyes de 1896 y 1912 volvieron a establecer el sorteo en una fechas anteriores a la clasificación y al ingreso en caja; la ley de 1896 concretó la fecha del sorteo para el segundo domingo del mes de febrero y la ley de 1912 para el tercer domingo del mes de febrero. A partir de 1924, y también en 1931 y 1943 se estableció la época del sorteo a partir del mes de octubre, una vez realizadas las operaciones de clasificación y del ingreso en caja. Es significativo el cambio, puesto que se entiende -a todos los efectos- que como la conscripción es universal, todos los mozos declarados soldados lo son: la “suerte” sólo les libra de realizar el servicio en filas. Dichos sorteos se celebraban ya en la Caja de Reclutas: “Cada una de dichas cajas, mediante sorteo público a cada uno de los mozos del contingente anual atribuirá un número de orden, designando para el cupo de filas del Norte de Africa y territorio del Sáhara (si, el Sahara fue español… si no lo sabías entonces ves a a reclamar al “maestro armero” -otro término de la mili-)  números más bajos, después la Península e islas y el resto para el cupo de instrucción.

Desde 1924 hay una clara militarización en las actuaciones del proceso de reclutamiento, concentrando las funciones claves en manos de militares y no tanto de civiles. El proceso es similar aunque menos pintoresco, ya no extraen la bola niños de diez años, sino que las bolas numeradas se introducen en los bombos, siendo extraídas por Jefes u Oficiales de las Cajas.

Y después… a hacer la mili (eso da para otras historias… de los que la hicimos, claro)

Fuentes:

http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/1186392.pdf

http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/8197/jfmolina_pt1.pdf;jsessionid=9B8535723062C05ED42B2A30069916D7.tdx1?sequence=39

Fotos aéreas: 1946 y 1957. Los vuelos americanos

vuelosamericanosDurante la II Guerra Mundial, los aliados tras desembarcar en Normandía en junio de 1944 necesitaban contar con una cartografía adecuada del territorio europeo. El proyecto se propuso en el mes de octubre de ese mismo año, pero no se pudo llevar a cabo hasta la derrota final de Alemania por el elevado número de aeronaves requerido (Pérez Álvarez, 2013).

Este proyecto para realizar un vuelo fotogramétrico de gran parte de Europa y norte de África, llamado “Casey Jones” y calificado como de Alto Secreto, fue diseñado por las fuerzas aéreas de EE.UU. (USAF) y Reino Unido (RAF) .

Los EE.UU. veían a España como un territorio clave debido a nuestra situación geoestratégica, por lo que trataron de llegar a acuerdos puntales en los que ofrecieron mejoras de aeropuertos y más tarde el propio vuelo fotogramétrico “Serie A“, a cambio de establecer una base aliada ante el inminente inicio de la llamada “Guerra Fría”.

El vuelo “Serie A” empezó entre febrero y marzo de 1945, al principio sin contar con Franco, desviando los aviones estadounidenses de las rutas autorizadas acordadas en 1943 para el transporte militar entre Gibraltar e Istres en Francia; y posteriormente en una segunda fase desde febrero a septiembre de 1946 tras llegar a acuerdos con España, cuando ya conocían el proyecto, a cambio de ceder este material gratuito y permitir el control de los vuelos mediante cazas españoles.

El vuelo se componía originalmente de 435 rollos de película, la mitad solo están disponibles en positivos (peor calidad). Cada hoja 1:50.000 tiene una media de entre 25 y 30 fotogramas  de 23cm x 23cm realizados mediante 4 pasadas horizontales (Este-Oeste) y 7 a 9 fotogramas por pasada. Los fotogramas carecen de los datos de altímetro, hora, datos de vuelo, de la cámara y de su focal. Se estima que han sido realizados entre 6000 m y 8000 m de altitud con una focal de entre 150 y 155 mm consiguiendo una escala real de aproximadamente 1:45.000.  La precisión métrica de estas fotografías es menor que la de los vuelos de la década de los cincuenta debido a la cámara empleada y a su menor escala.

Esta foto, de este vuelo de 1946, muestra una amplia zona donde está situada Artaj. Fué un dia bastante nuboso (una nube “casi” nos tapa, aunque si se ve en el suelo la sombra que proyecta)

fotoaerea1946-1 Esta foto es una ampliación de la anterior. Donde se puede distinguir (mas o menos) la población de Artaj.

fotoaerea1946-2 Esta labor cartográfica se reforzó con los acuerdos militares firmados entre España y USA en 1953 que dieron lugar al asentamiento de bases militares americanas en España y que permitieron la realización de un segundo vuelo de cobertura nacional en colaboración con el Servicio Geográfico del Ejército (SGE) y el Instituto Geográfico Nacional (IGN) en 1956-57, conocido como “Serie B”, o “Vuelo americano de 1956”.

Las de 1956 son las primeras ortofotos disponibles de todo el país, las primeras imágenes a escala (1:33.000) desde el aire, tomadas a 5.000 metros de altitud, con cámara métrica y negativos de acetato de 23×23, que equivalen a unos 42 kilómetros cuadrados de territorio, en fotogramas que abarcan porciones de seis kilómetros y pico por lado.

Esta primera foto, de 1956, muestra una amplia zona donde está situada Artaj. Podemos comprobar que no habia tantos pinos por aquella época comparados con los que tuvimos en estos últimos años antes del incendio (que veremos en próximas entradas).

fotoaerea1956-1 Esta foto es una ampliación de la anterior donde se puede distinguir algo mejor el casco urbano.

fotoaerea1956-2 El acuerdo entre el Gobierno de España y las distintas Comunidades Autónomas ha permitido poner a disposición del público el “Vuelo americano de 1956” a través de los diferentes servicios cartográficos de las autonomías. En la Comunidad Valenciana tenemos http://fototeca.icv.gva.es/

Un tercer vuelo que dio lugar a la una “Serie C” fue realizado entre 1967 y 1968 por el CECAF, aunque no cubrió todo el territorio nacional.

Fuentes

http://www.lib.utexas.edu/maps/ams/

https://jolube.wordpress.com/2014/11/05/vuelo-fotografico-de-1945-46-de-espana-disponible-en-digital/

http://www.lasprovincias.es/v/20110430/comunitat/vuelo-americano-20110430.html

Mapa de Valencia en que operó el 2. Exercito y la parte baja de Aragon en que operó su segunda division mandada por Villacampa y su Gefe de Estado Mayor M. Fito los años 1811, 1812 y 1813

Pedro_Villacampa_MazaEste mapa, en el que aparece Artax (Artaj) fue utilizado por el Capitan General Pedro Villacampa Maza durante los años 1811 al 1813. Estabamos en plena Guerra de la Independencia.

Comprende la provincia de Valencia y parte de la de Alicante, Albacete y Castellón hasta Tarragona. Manuscrito a plumilla en tinta negra y coloreado a la acuarela en azul, rojo y marrón. Figura en el borde inferior: “Longitud oriental del Meridiano de Cádiz”.

Villacampa nació en Laguarta (Huesca) el 10 de mayo de 1776, De familia labradora, emprendió su carrera militar como voluntario el 1º de octubre de 1793 en el segundo batallón de voluntarios de Aragón. Actuó en la guerra contra la Convención en la que en enero de 1795 alcanzó el grado de primer subteniente. En 1800 era capitán del Batallón Aragón en Baleares; en la guerra contra los franceses de 1808 asiste a la sitiada Zaragoza, haciendo retroceder a los franceses hasta los campos de Alfaro. Es nombrado jefe del primer tercio de voluntarios de Huesca; jefe de la División del Ala Izquierda de Aragón; en febrero de 1814, teniente general; en 1814, capitán general de Madrid. Fue detenido esa última fecha en el castillo de Montjuich (por sus ideas liberales) y dado de baja en el ejército hasta 1820. En 1814, perseguido, emigra a Malta y Túnez. Con la subida al poder de los liberales es nombrado capitán general de Cataluña y de Granada casi al final del régimen liberal en 1823.  Con la restauración del absolutismo parte al exilio, no regresando hasta 1833. En 1833, con la amnistía general, es reintegrado a los empleos y honores de 1820. En 1834-35 es gobernador militar y político de Menorca; en 1839, capitán general de Baleares; y en 1854, presidente del Tribunal Supremo de Guerra y Marina. Podeis leer algo más sobre el en este documento de Antonio Baso Andreu (pdf).

Aqui se puede ver la localización de Artax (ARTAJ)  -marcado con una flecha verde- dentro del mapa. Hay que resaltar que el camino a Andilla en este mapa (y en algún  otro anterior) va directo desde Oset, no pasando por nuestra aldea. Normalmente los planos del ejercito casi siempre son los las más detallados y precisos (no veas que mal quedarían si se perdiesen los soldados 😉 )

Mapa_ejercito_1811_detalle

Pulsando sobre la imagen se accede al mapa completo. Se pueden pedir ejemplares en la Cartoteca del Archivo General Militar de Madrid. Colección: SH. Signatura: ESP-47/6. Signatura anterior: B-1-41. Signatura anterior: COV-G-1/6. Signatura anterior: 2554

Fuentes:

La Crónica Negra. Doble homicidio en Artaj ocurrido en 1925

Pues sí. Esta es una crónica negra. Lamentablemente nuestra aldea también ha tenido en el pasado sucesos muy trágicos, como el doble homicidio que ocurrió el 20 de mayo de 1925 (es la fecha de la información de la noticia). La verdad es que leyendo la crónica de ABC del 21 de Mayo de 1925, más parece un relato de los típicos de M.L.Estefanía … pero con un final inesperado (pero luctuoso).

Resumiendo, tres personas van a matar a otra … y acaban matándose entre los criminales. A continuación  el relato que hace ABC (pinchando en la imagen, como en todas las imagenes de los demas artículos) os mostrará la página completa del diario en el que aparecía la noticia.

EL periódico, ya desaparecido, La Libertad se hizo eco de esa misma noticia al día siguiente de la publicación de ABC y nos explica como es posible que los criminales se mataran entre ellos mismos y se salvara la víctima.

Dejando ya a un lado este trágico suceso, constatamos que nuestra Aldea tenía taberna en 1925, las antecesoras del Bar de Ignacio y nuestro local. Por otro lado, en este artículo es una de las primeras veces que encontramos la denominación de nuestra aldea como Artaix.

Lo que también es cuanto menos curioso, es el precio de los periódicos por aquellas fechas. El ejemplar del periódico la Libertad que narraba estos hechos costaba 10 centimos de peseta, que como algunos recordareis, para los que ya tenemos una edad,  a la moneda de 10 ctmos. se le llamaba 1 “chavo”, aunque por aquellos tiempos se le llamabaperra gorda.

Para los más jovenes, la conversión de 1 céntimo de Euro serían 166 céntimos de peseta (1,6 pesetas). Más o menos, siguiendo la oferta que ofrecía en la portada, con 10 céntimos de Euro actuales podríamos comprar casi 250 ejemplares del periódico.  Ahora un peródico cuesta aproximadamente 1700 veces más que hace 90 años,

El Mapa del Reyno de Valencia de Don Antonio Josef Cavanilles (año 1795)

Este Mapa del Reyno de Valencia puede que sea el más minucioso (Cavanilles plasmó en el mapa la información recabada en sus recorridos, durante los años 1791 y 1793), preciso (efectuó operaciones de triangulación con teodolito y determinó posiciones y distancias mediante cálculos astronómicos) y de mayor rigor científico de los mapas valencianos pretécnicos. Muestra en este mapa respeto por la toponimia que casi siempre transcribe en sus genuinas formas valencianas

En este mapa, entre montañas, aparece Artax.

Imagen ampliada del mapa donde aparece el nombre de Artax.

Enlaces:

El Mapa del Maestrazgo Nuevo de Tomas López (1786). Cuando por error tipográfico a Artaj (o Artax) le llamaron Casas de Arteag.

Tomás López de Vargas Machuca (Madrid, 1730 – idib., 1802 fue un geógrafo y cartógrafo español del período ilustrado.

En 1786 publicó por encargo del Real y Supremo Consejo de las Ordenes Militares un mapa geográfico del Maestrado Viejo y otro del Maestrado Nuevo.

En 1752 el marqués de la Ensenada, ministro de Fernando VI de España, envió a Tomás López junto a Juan de la Cruz a París para adquirir la necesaria formación en materia de redacción de mapas en los cursos del Colegio de Mazarin y en el taller del cartógrafo Bourgignon D’Anville.  A su regreso en 1760, Tomás López se planteó un nuevo proyecto cartográfico en el que había de seguir las pautas y criterios recibidos en París, que le llevaron a recopilar datos geográficos a través de encuestas sin realizar trabajos de campo.

La producción de mapas elaborados por Tomás López fue muy amplia (mas de 200) que sus hijos Juan y Tomás recopilaron en parte y publicaron en el Atlas Geográfico de España de 1810. Las fuentes principales de la información cartográfica utilizada en sus mapas, sin medidas topográficas, proceden de la encuesta efectuada a través de cuestionarios enviados a obispos, parrócos, personas responsables de la administración y maestros de cada localidad. Se pedía en ella que se dibujase un mapa o plano que abarcase los alrededores del pueblo, que serviría de base informativa para la formación del mapa general.

A partir de las contestaciones recibidas se redactaron los mapas, que si bien carecían de rigor y precisión métrica, aportan visiones globales de los asentamientos de población, vías de comunicación e hidrografía, con un dibujo claro, simple y de fácil interpretación. La morfología del territorio se representa mediante dibujo de perfiles abatidos, sin cotas, es decir,, reemplaza la altimetría por figuras que, en sus elementales trazos sugieren montañas de mayor o menor tamaño según sea su altitud real estimada por el autor.
Estos mapas, aun con estas carencias, dan una información territorial muy válida, y en todo caso, la única disponible para llenar el vacío  cartográfico que se produce hasta bien entrado el siglo XIX.

Precisamente esta falta de rigor es algo que podemos comprobar en el Mapa del Maestrado nuevo de Tomás López, donde por un error tipográfico denomina a nuestra aldea como Casas de Arteag.

El título del mapa es “Mapa geográfico de una parte del Reyno de Valencia en la que se comprehenden los pueblos que tiene la Orden de Montesa en el distrito del Lugar Teniente General o Maestrado Nuevo [Material cartográfico] / Hecho de acuerdo y a costa del Real y Supremo Consejo de las Órdenes. Por Don Tomás López, Geógrafo de los Dominios de S. M.“.

Escala [ca. 1:411.000]. 9 Leguas de 20 al grado llamadas de Marina, y también de una hora de camino, cada una contiene 6.626 V.s [= 12,1 cm]

Tambien podemos comprobar que las poblaciones de La pobleta y Andilla están cambiadas de sitio, etc.. Algunos otros ejemplos de errores

En este interesante trabajo de Vicenç M. Rosello i Verger de la Universidad de Valencia , de donde he sacado el extracto de la imagen anterior, podeis leer comentarios (en valenciano) a este mapa (fuente: Museo Parroquial de Montesa)

Los principios de Artaj (Artax), siglo XVIII

Antonio José Cavanilles i Palop, nacido en Valencia el 16 de enero de 1745 (murió en Madrid el 5 de Mayo de 1804), fue un naturalista y figura clave de la botánica hispana (en 1801 asumió la dirección del Real Jardín Botánico de Madrid).

Entre 1791 y 1797 se encarga por orden del Rey Carlos IV de ampliar los conocimientos que se tenían hasta entonces de las plantas de la geografía española. Como resultado de sus viajes por el territorio valenciano, Cavanilles publicó sus Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia (1795-1797). Prototipo de ilustrado, sus observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del antiguo reino de Valencia ofrecen una visión única de este territorio. Esta obra redactada en idioma “vulgar” (en castellano, para que nos comprendamos) es una de las más conocidas del autor. Y es precisamente en esta obra donde he encontrado, por el momento, las referencias más antiguas, y uno de los primeros mapas, donde aparece el nombre de nuestra aldea.

En primer lugar hay que indicar que nuestro pueblo se llamaba  en aquella época Artax. Ya dentro de su obra, en su índice del tomo II, en la página 299, nos dirige hacia la página 81 de su libro en la que nos da cuenta que a principios del siglo XVIII (en 1705) sólo había una casa en nuestra aldea, pero que en las fechas en el que escribe el libro ya eran 10 los vecinos en nuestra aldea.

“Al principio de siglo era dos veces menor el vecindario, porqué Osét y Artax era cada uno una sola casa de campo, y hoy tiene Osét 25 vecinos, y 10 Artax”

Esta cifra de 10 vecinos aparece también en el “Indice de los pueblos del Reyno de Valencia con los vecinos que tenían en 1794“, en su página 316, incluído en el segundo tomo de  “Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia” escrito por D. Antonio Josef Cavanilles.

La palabra “vecino” era una unidad de población utilizada en España para realizar censos por motivos fiscales. Cada vecino era una unidad familiar que incluía a todos los miembros de ésta familia (cónyuge, hijos, parientes..). Por lo tanto, no eran sólo 10 personas las que vivían en nuestra aldea. Para hacer la conversión de vecinos a habitantes era habitualmente aceptado multiplicar el número de vecinos por 4 ó por 5.

Antonio Josef Cavanilles, al final del citado Indice hace un resumen de los pueblos y vecinos del Reyno de Valencia y nos da la pauta para calcular la población aproximada de Artáx en 1794:

El número de pueblos, inclusos el Rayo y Rato, anexos de Castelfabid, es de 628; el de vecinos de 207145, que calculados a 9 personas cada dos vecinos forman 932150

Es decir, en el caso de la aldea de Artáx, podemos calcular que vivian 45 habitantes en 1794.

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